Unas 250.000 personas serian desalojadas en 12 ciudades de
Brasil por las obras de infraestructura realizadas para albergar la Copa del
Mundo y los Juegos Olímpicos 2016,
organismos sobre derecho a un alojamiento digno, denuncian
la expulsión de las clases bajas fuera de estos centros urbanos, quienes son
reubicados en barrios alejados, hasta 60 kilómetros de distancia de sus
hogares, con indemnizaciones por debajo del valor de mercado, sin infraestructuras, servicios y medios de
subsistencia.
Esta situación evidencia que estas ciudades se construyen sin equidad, por la ausencia de un modelo de ciudad plenamente compartido por toda la sociedad.


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